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Electra - Ópera Preg. MET CAN 16-17

Electra - Ópera Preg. MET CAN 16-17

PC 129 OPERA

Trailer

Sinopsis

En el patio del palacio de Micenas, los sirvientes se preguntan si Electra estará llorando la muerte de su padre, como suele hacer diariamente. Electra, hija del rey Agamenón y de Clitemnestra, aparece e inmediatamente se encierra en soledad. Todas las sirvientas la critican y se mofan de ella, a excepción de una, que la defiende. A solas, Electra recuerda como, a su regreso a Troya, Agamenón fue asesinado de un hachazo a manos de Clitemnestra y su amante, Egisto. Devastada por la pena, Electra vive obsesionada con la venganza que se propone llevar a cabo junto a su hermana Crisótemis y su hermano Orestes. Este último creció alejado de palacio y, día tras día, Electra espera impaciente su llegada. Crisótemis interrumpe a Electra, que está absorta en sus pensamientos, y la avisa de que Clitemnestra y Egisto han decidido encerrarla en una torre. Crisótemis pide a su hermana que renuncie a la venganza y deje que la vida siga su curso. Electra rechaza esta idea con desprecio. Clitemnestra llega con su séquito. Ha estado preparando sacrificios con la esperanza de apaciguar así a los dioses ya que está sufriendo pesadillas. Quiere hablar con Electra y, cuando su hija se muestra más dispuesta de lo habitual, despacha a su séquito para quedarse con ella. La madre le pregunta a la hija qué remedio podría devolverle el sueño, y Electra le revela que un sacrificio podría efectivamente librarla de sus pesadillas. Pero cuando la reina, esperanzada, le pregunta a quién necesita matar, Electra le dice que es la misma Clitemnestra la que debe morir. Electra pasa a describir con una euforia furibunda cómo sucumbirá su madre a las flechas de Orestes. A continuación, cunde el pánico en la corte: han llegado dos extranjeros y solicitan ser recibidos. A la reina le susurran unas palabras y esta se marcha inmediatamente sin mediar palabra alguna con Electra. Crisótemis es la encargada de comunicar la terrible noticia: Orestes ha muerto. Al principio, Electra hace oídos sordos a la noticia. Después, al haber perdido toda esperanza, concluye que ella y su hermana tienen que actuar sin demora. Pero Crisótemis se niega a hacer algo así y huye. Electra la maldice al darse cuenta de que tendrá que actuar sola. Uno de los extranjeros, que afirma ser un amigo de Orestes que ha venido a informar de su muerte, lleva ahora un tiempo en la corte. Electra lo asedia a preguntas. Cuando ella le dice su nombre, él se conmueve. Electra no lo reconoce hasta que los sirvientes de palacio se postran a sus pies. Es Orestes el que se encuentra ante ella. Orestes hizo creer a todos que estaba muerto para poder introducirse secretamente en el palacio. Electra está, por un lado, eufórica y, por otro, desesperada—siente un afecto enorme por su hermano pero también una profunda tristeza por la solitaria vida que ha elegido para sí. El tutor de Orestes los interrumpe: ha llegado la hora de la venganza y Orestes debe actuar. Orestes se adentra en el palacio. Electra escucha atenta el mínimo ruido. Se oye gritar a Clitemnestra. "Un golpe más", grita Electra. La reina da su último suspiro. Se produce un momento de pánico cuando los sirvientes escuchan los gritos. Pero huyen al enterarse de que Egisto está de regreso. El sol se está poniendo cuando Egisto se encuentra con Electra. Esta, en un repentino cambio de humor, se ofrece alegremente a iluminarle el camino hasta el interior de la casa. Enseguida se escucha a Egisto gritar pidiendo ayuda. Él también sucumbe a las manos de la venganza. Crisótemis sale del palacio e informa a su hermana del regreso de su hermano y del doble asesinato de Clitemnestra y Egisto. Electra, entre el éxtasis y la locura, mantiene que solo con el silencio y la danza pueden celebrar su liberación. Presa de un delirio extremo, Electra danza hasta desplomarse: ella nunca será la que ha llevado a cabo el acto de venganza. Orestes, por su parte, abandona el palacio solo y en silencio.

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