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Turandot- Ópera Preg. MET CAN 16-17

Turandot- Ópera Preg. MET CAN 16-17

PC 215 OPERA

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Sinopsis

PRIMER ACTO Érase una vez que en una concurrida plaza en Pekín, un mandarín proclama que Turandot, una princesa de China, se casará con el príncipe que resuelva tres adivinanzas, pero de no acertar, el castigo será la muerte. El príncipe de Persia intenta y fracasa y está por ser ejecutado. La multitud sedienta de sangre se aproxima al palacio para presenciar la ejecución, pero los guardias se lo impiden. En medio de la confusión, Timur, un anciano, se cae; Liú, su joven esclava, pide auxilio y de pronto un príncipe desconocido sale de entre la multitud dispuesto a ayudar. Al instante el príncipe reconoce a Timur, su padre, de quien lo separaron cuando les usurparon el reino. Timur le explica a su hijo que Liú ha sido la única de sus súbditos que se ha mantenido fiel a él; acompañándolo y cuidándolo en su exilio. Cuando el príncipe le pregunta a Liú la razón de sus atenciones hacia su padre, ella le responde: “Porque un día, desde el palacio, tú me sonreíste.” Ahora trasladan al príncipe de Persia hacia el lugar de ejecución. La princesa Turandot aparece ante la multitud y el príncipe desconocido se enamora instantáneamente de ella. Ignorando las súplicas de Liú y de su padre, el príncipe trata de atinarle al gong que le hará cualificar como uno de los pretendientes. De pronto aparecen tres figuras misteriosas, Ping, el gran cónsul; Pang, el proveedor general y Pong, el cocinero principal. Los susodichos ponen sobre aviso al príncipe desconocido, que aspirar a la mano de Turandot conlleva arriesgar la propia vida y, dado que sus argumentos no surten efecto, le impiden cuerpo a cuerpo que se acerque al batintín, pero en vano, porque el príncipe se les escapa y logra sonar el gong, aceptando así el reto de Turandot. SEGUNDO ACTO Un pabellón en el palacio donde Ping, Pong, y Pang se preparan para lo que venga, ya sea una boda, si el príncipe desconocido adivina los acertijos correctamente o un funeral si fracasa. El trío lamenta el estado en que se encuentra China, ejecuciones se dan todos los días y ellos están desperdiciando su vida trabajando para una princesa sanguinaria. Ellos ansían ver el día en que Turandot se case y vuelva la paz a China. En frente del palacio imperial, una multitud se reúne para ver al príncipe desconocido resolver las adivinanzas de Turandot. El propio emperador le ordena al príncipe que se dé a la fuga, pero el joven está dispuesto a pasar la prueba. Se presenta Turandot anunciando que se encuentra poseída por uno de sus antepasados, la princesa Lo-u-ling, una virtuosa líder, joven soltera, que murió en manos de un rey conquistador. Para vengar la muerte de Lo-u-ling, Turandot promete no casarse nunca. Turandot ofrece sus tres acertijos y el príncipe los adivina. Turandot le suplica al emperador que no la entregue a un extraño, pero él le recuerda que su juramento es sagrado. El príncipe desconocido anuncia que él no desea tomar a Turandot en contra de su voluntad y le ofrece la oportunidad de evadir el matrimonio: si ella logra adivinar su nombre antes del amanecer, él le permitirá que se le ejecute. Turandot acepta la oferta. TERCER ACTO Esa misma noche en el jardín del palacio, Turandot declara que nadie en Pekín deberá dormir hasta que se descubra el nombre del príncipe. Ping, Pang y Pong provocan al príncipe para que revele su nombre, ofreciéndole mujeres, tesoros y gloria. Aparece un grupo de guardias de la ciudad, arrastrando a Liú y a Timur. Turandot se presenta para servir de testigo de la tortura y la interrogación. Liú, osadamente, asegura ser la única que sabe el nombre del príncipe, pero que nunca lo revelará. Los soldados la torturan, pero Liú, fortalecida en su amor, se niega a declarar el nombre del príncipe. Liú predice que Turandot terminará enamorada del príncipe y, tomando una daga del cinturón de uno de los soldados se da de puñaladas. Timur, el príncipe y la multitud guardan luto por su muerte. El príncipe rompe el velo que cubre el rostro de la princesa y la besa. Ella reacciona con miedo y confusión, pero al amanecer ella se rinde a sus secretos sentimientos de amor por él. Transformada, pero aún avergonzada por su derrota, Turandot le pide al príncipe que la deje, pero en lugar de irse, él le dice su nombre: Calàf. Al descubrir el nombre del príncipe, el orgullo se apodera nuevamente de Turandot porque sabe puede ejecutarlo y todo parece indicar que lo va a hacer. Más tarde, dirigiéndose a su padre y a la multitud en frente del palacio imperial, Turandot anuncia que ahora sabe el nombre del extraño: se llama amor.

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